
Habitar la pérdida
El reto de seguir adelante
El duelo no se supera: se habita
Hay ausencias que se instalan despacio, sin hacer ruido. Otras llegan de repente, sin avisar. Pero todas son como una silla vacía que ya no se quita de la mesa.
Y con ellas llega el duelo. ¿Un enemigo? Al principio eso parece, pero en realidad no es sino una compañía nueva, involuntaria, que te toma de la mano y, a pesar de ti mismo te enseña a caminar de manera diferente a como venías haciéndolo hasta ese momento.
En esta sección quiero hablar de eso. De los silencios que duelen, sí, pero también de todo lo que permanece. Del amor que no se apaga, aunque cambie de forma. De los rituales pequeños que sostienen: un cuaderno, una taza de té, una flor en el jardín, un ovillo entre las manos…
El duelo no se supera: se habita. Y a veces, en ese habitar, algo florece. Un recuerdo que reconforta, una lágrima que limpia, una palabra que nombra.

Intentando seguir adelante
Aquí recojo pedacitos de mi camino con la pérdida, por si también resuenan con el tuyo. No hay respuestas. Sólo compañía. Te invito a caminar conmigo este tramo del camino explorando cómo se camina cuando falta alguien -también cuando se sufre otro tipo de pérdida- y cómo afrontar el vacío y seguir viviendo. Sin prisa, sin plazos, lleva su tiempo.

Conversaciones con la ausencia
Mi historia con el duelo, reflexiones personales, momentos clave, sensaciones y emociones ante la ausencia

Cosas que me ayudan
Rituales, actividades, hobbies, libros y otros recursos que me ayudan a seguir y que pueden ayudarte también a ti
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