
Te doy la bienvenida a mi rincón
Hay caminos que no se eligen, pero se recorren igual
Te doy la bienvenida a mi rincón, a este espacio que nace en uno de esos trayectos -un sendero de pérdidas, hallazgos y pausas lentas- donde la vida se vuelve más sencilla, más sensible, más hecha a mano.
Aquí se teje con hilo, con papel, con tierra y con té. Entre plantas que cuidan, libretas creativas que capturan emociones y momentos, agujas que tejen calma interior y tazas humeantes que reconfortan el alma, este espacio intenta cuidar la belleza de lo cotidiano, incluso -o sobre todo- cuando hay ausencia.
No encontrarás consejos, sino sólo inspiración, reflexión y cosas que compartir. No hay prisa, sólo lo que crece cuando dejamos que el tiempo haga su trabajo.
Te doy la bienvenida a Caminos de Plata.
Un rincón para quedarse un rato. Respirar. Crear. Recordar…

Cómo surge
Caminos de Plata
De la pérdida al renacer
Por qué este espacio es mucho más que duelo
Este espacio tiene su origen en un momento que nunca imaginé. Un momento en el que todo se me desordenó por dentro. Una pérdida repentina, brutal en su rapidez, me dejó de pronto en silencio.
Pero este espacio no empezó como blog. Tenía que pasar un tiempo y recorrer un difícil camino antes de llegar aquí.
Siempre me ha gustado escribir. Escribir ha sido siempre mi manera de pensar en voz baja, de ordenar lo que siento, de mirar el mundo con más claridad.
Pero cuando ocurrió mi pérdida, algo se rompió también ahí. Durante meses no pude escribir una sola palabra. Ni una. Me sentaba frente a una libreta y sólo sentía un gran silencio y un enorme vacío por dentro.
Hasta que un día, sin planearlo, comencé de nuevo. Unas pocas frases. Un recuerdo. Una emoción suelta.
Y desde entonces, ya no he podido parar. Porque escribir fue, y sigue siendo, una forma de respirar, de regresar a mí misma, de encontrarle sentido a lo que parecía no tenerlo.
Al principio escribía solo para mí en libretas, en hojas sueltas, entre tazas de té y tardes tranquilas.

Y un día pensé: quizás compartir esto también pueda acompañar a alguien más.
Y si voy a compartirlo, ¿por qué no unirlo a todo lo demás que me sostiene?
Y en ese momento algo empezó a surgir en mi cabeza y poco a poco el contenido del blog se fue convirtiendo también en un espacio para contar las pequeñas cosas que me ayudan a sostenerme:
- El té al atardecer – y en otros momentos varios del día-
- Mis diarios artísticos –art journals– llenos de pintura, collage, borrones y otras muchas cosas que van saliendo de mi interior en cada página.
- Las plantas de las que me he ido rodeando desde ese momento y que cada día son más. Yo cuido de ellas mientras ellas me cuidan a mí.
- Las horas de crochet que me devuelven el ritmo, la concentración, el silencio amable. Esos hilos me han ido tejiendo también por dentro.
Me di cuenta de que no sólo quería hablar de la ausencia, de cómo habitar la pérdida, sino también de la vida que seguía ocurriendo, de cómo me sentía ahora, en esta nueva etapa como mujer jubilada –mi tiempo de plata-, después de una vida llena de trabajo y responsabilidades.
Y también de lo que me descubría pensando mientras regaba una maceta o encontraba una foto antigua, de todo lo que no había tenido tiempo de sentir antes y que ahora buscaba su espacio.
Así, sin darme cuenta, el blog dejaba de ser sólo un refugio para el duelo y se ha ido convirtiendo en un espacio más grande, en un reto mucho mayor.

Así que aquí también hablo de mis hobbies —el art journaling, el crochet, las plantas, el té— y de lo que significa para mí transitar esta etapa senior, jubilada justo antes de esa pérdida que me cambió la vida.
Este espacio es para mí muchas cosas:
- Es memoria, pero también presente.
- Es emoción, pero también creatividad.
- Es duelo, sí… pero también es calma, descubrimiento, belleza cotidiana.
- Un espacio que construyo con cariño y nostalgia para hablar sin prisas, para compartir lo que duele y lo que alivia, para recordarme -y quizás recordarte- que seguimos caminando…
Para recordarme que sigo caminando con heridas, con amor, con humor a veces, con nuevas pérdidas y cicatrices que ya no oculto, con palabras que salen ahora como un río.
Porque a veces, volver a escribir es volver a vivir. Y este espacio es mi forma de hacerlo.
Mi nombre es María de la Paz, pero puedes llamarme como prefieras, María, Maripaz, Paz… El nombre es lo de menos… Soy una mujer de alma plateada que desde este rincón comparto mis hobbies por si te inspiran, mis pérdidas y reflexiones por si te ayudan y todo lo que sigue creciendo en mí por si te anima a seguir adelante.
-Desde un rincón tranquilo, donde las cosas pequeñas importan–
M.Paz
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