Las revoltosas etapas del duelo, que nunca van en orden
Las etapas del duelo. Te hablan o lees sobre ellas. Que si negación, ira, tristeza, aceptación… como si fuera una receta de bizcocho. Que tú mezclas todo, metes al horno y después de 45 minutos sale la paz interior.
Ja!
Y es que la realidad es más bien otra: las etapas del duelo se comportan como gatos callejeros. Aparecen cuando quieren, se te suben encima sin aviso, te muerden un poco, ronronean y se van. Y luego vuelven. O no. O se traen amigos.
Un día estás convencida de que lo tienes más o menos asumido y al siguiente te encuentras llorando porque viste un mantel que te recordó a aquella merienda en la playa de hace quince años.
Y si te sientes en calma por una semana seguida, ni te confíes. Porque la ira, que parecía dormida, puede despertar con ganas de hacer ruido. Y entonces te molesta todo: el mundo, la tostadora, la persona que te dice “ya deberías estar mejor”… (Spoiler: esa frase debería estar prohibida por ley)

El duelo no es un itinerario con paradas fijas
Es más bien un mapa arrugado, lleno de caminos alternativos, callejones sin salida y alguna que otra rotonda emocional.
Así que si estás viviendo este viaje y sientes que vas “al revés”… no te preocupes: vas bien. Vas como puedes. Como todos.
Y si hoy te toca llorar, llora.
Si te toca reír, ríe sin culpa.
Si te enfadas con el universo, vale. Ya se te pasará. O no.
Lo importante es seguir caminando, incluso si a veces es en círculos.
Porque cada paso cuenta, incluso los que parecen torpes o fuera de lugar.

En resumen… a veces el duelo no parece una película lenta y poética… sino más bien una comedia absurda con pañuelos, galletas rotas y papeles desparramados.
Pero incluso en el caos, estamos sobreviviendo. Y eso ya es mucho.
Recursos interesantes sobre este tema
Y ahora, si te interesa saber más sobre las etapas del duelo y cómo realmente no siguen un orden establecido, te recomiendo este libro: Sobre el duelo y el dolor, de Elisabeth Kübler‑Ross y David Kessler, dos grandes científicos expertos en el tema. A mí me ha ayudado mucho.
También puedes ver más libros sobre este tema en el apartado «Cosas que me ayudan» de mi sección Habitar la pérdida.
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