¿Quién no ha visto alguna vez un cojín, una manta o incluso una chaqueta o un vestido hechos a base de pequeños cuadros de colores? Si es tu caso, es muy probable que estuvieras ante una composición realizada con “granny squares”, conocidos como «los cuadrados de la abuela». Es el arte del Granny.

En «Puntos, formas y recursos» dentro de la sección «El Arte del Crochet«, he incorporado «La forma del mes» para ir recorriendo ideas que puedan servir de inspiración. La de este mes es precisamente el Granny. Allí encontrarás algunas ideas para comenzar.

Son unas piezas normalmente pequeñas, pero llenas de historia, uno de los elementos más emblemáticos del crochet tradicional.

Y, como tantas cosas hechas a mano, encierran mucho más que lana y puntos: llevan tiempo, recuerdos, creatividad… y en ocasiones, hasta consuelo.

¿Qué es un «Granny»?

El granny es una pequeña pieza de ganchillo que se trabaja generalmente en redondo, empezando desde el centro y ampliándose hacia afuera.

Su estructura básica es cuadrada, pero existen también variantes hexagonales, triangulares o circulares.

Lo más habitual es que se combine con otros grannies para formar piezas más grandes como mantas, bufandas, bolsos o incluso prendas de vestir.

El arte del Granny

Origen y tradición

Se cree que el término «granny» se popularizó en los países anglosajones a mediados del siglo XIX, cuando las mujeres mayores -las “grannies”, abuelas- reutilizaban restos de lana para tejer estos cuadrados.

Era una forma de aprovechar lo que había en casa, de abrigar a la familia sin gastar, pero también de dejar volar la creatividad con los colores disponibles.

En muchos hogares el crochet formaba parte del paisaje diario: un rincón tranquilo, unas manos que se mueven con memoria, una taza de té al lado.

Tipos y posibilidades

Aunque el patrón más clásico alterna puntos altos y cadenetas formando una especie de flor cuadrada, hoy en día existen cientos de variantes: sólidos, con flores en relieve, con formas geométricas, con texturas…

La belleza del granny está en su versatilidad: permite jugar con colores, formas y estilos, y es perfecto para quienes están empezando en el crochet, ya que combina sencillez con resultados muy vistosos.

Más que puntos: significado emocional

Para muchas personas, los grannies son un refugio. Cada cuadrito puede ser una pequeña pausa del día, una forma de ordenar pensamientos, de reconectar con alguien que ya no está -quizá nos enseñó a tejer-, o de dejar algo hecho con cariño para alguien que vendrá.

En el contexto del duelo, del retiro o de una nueva etapa vital, tejer grannies puede ser casi terapéutico por lo metafórico: una forma tangible de reconstruir, puntada a puntada.

¿Qué puedes hacer con ellos?

Además de mantas, puedes crear fundas de cojín, alfombras, bolsos, bufandas, chaquetas, tapices decorativos, e incluso unir grannies de diferentes colores y texturas para contar una historia visual y hacer un mosaico para enmarcar y colgar.

El arte del Granny

Si nunca los has hecho, te animo a hacer tu propio “diario de grannies”: uno por día, con los colores que reflejen tu estado de ánimo, o dedicados a una emoción, un recuerdo, un deseo.


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