Una idea para hacer las paces con el cambio
¿Sueles luchar contra el cambio? ¿Cómo sueles afrontar los cambios que llegan a tu vida? Parece que lo más frecuente es que nos resistamos con uñas y dientes.
Cambiar da vértigo, incluso cuando es necesario o cuando se presenta en nuestra puerta sin avisar ni preguntar.
Hay algo en lo conocido, aunque no sea perfecto, que nos ancla, nos protege y nos calma. Pero ¿y si te dijera que cambiar no tiene por qué doler?

Te propongo dejar de imaginar el cambio como un enemigo al que hay que vencer.
¿Qué tal si lo tratamos como a un invitado tímido al que le ofrecemos una taza de té caliente?
Quizá no venga a destruirlo todo. Quizá solo quiere enseñarnos algo.
A lo largo de mi vida no he sido una persona especialmente temerosa al cambio. Es más, en muchas ocasiones he vivido el cambio como una necesidad vital e incluso lo he impulsado.
Pero en los últimos dos años he tenido muchos cambios en mi vida. Algunos elegidos, otros no tanto y otros arrolladores e inevitables. Y en todos estos cambios, sin excepción, he aprendido algo nuevo de mí misma y sigo aprendiendo.
No siempre ha sido fácil. A veces me he resistido. Otras, me he dejado llevar. Pero siempre, en algún momento, he necesitado parar, respirar… y sentarme a conversar conmigo misma.

Y en esta etapa de mi vida, el té, ese ritual sencillo y cálido, está siendo un gran aliado para hacer las paces con mis propias emociones y con el movimiento interno que a veces me sacude con fuerza.
Este post no va de fórmulas mágicas. Va de aceptar que, aunque no podemos evitar el cambio, sí podemos elegir cómo vivirlo.
Seguramente, si estás en ese otro lado de los 60, estás experimentando muchos cambios de todo tipo: emocional, físico, mental, alguna pérdida especialmente dolorosa… Y tal vez te está costando adaptarte a ellos.
Te propongo una idea: crea tu propio ritual para afrontar los cambios
Tal vez si dejamos de huir de los cambios que la vida nos pone delante y los afrontamos con valor y analizando con calma nuestra decisiones, descubramos que también algunos de ellos nos traen pequeños -y a veces también grandes- regalos.
Te invito a hacer una prueba: la próxima vez que sientas que algo cambia -en ti, a tu alrededor, en tu ritmo o en tus planes- en lugar de ponerte en guardia, crea tu propio ritual:
- Pon el agua a calentar
- Elige el té o la infusión cuyo aroma te guste más
- Coge tu taza favorita
- Enciende unas velas aromáticas
- Pon una música que te resulte relajante
- Respira…

Y dile al cambio: “Siéntate un rato. Te invito a tomar el té”
-Invitar al cambio a tomar el té es una forma amable de abrazar lo nuevo-
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