Plantas que cuidan

Plantas para empezar, mis plantas favoritas, momentos cotidianos con ellas, citas inspiradoras sobre plantas, pensamientos y emociones. La planta del mes.

Galería botánica

Mi planta del mes: Calathea Makoyana

La que mueve las hojas al compás del día 

La Calathea makoyana no es solo una planta bonita, es casi una compañía. Es conocida como «la planta que reza» porque sus hojas se ponen verticales al anochecer, como si estuvieran agradeciendo la luz del día y se preparasen para descansar.

Es una de mis preferidas y la descubrí en uno de esos días en que el silencio pesaba y, desde entonces, la observo como quien escucha un poema sin palabras. Me recuerda que hay belleza en lo que no se dice y que cada día —aunque parezca igual— guarda un movimiento suave, casi invisible, hacia adelante.

Sus hojas parecen pintadas a mano -verde claro por delante, con vetas como pinceladas, y púrpura por detrás- le dan algo de misterio y mucho de calma.

No le gustan los extremos. Ni el frío, ni el sol directo, ni el agua en exceso, como si te pidiera un rincón tranquilo, con luz suave, como esas habitaciones donde apetece leer o pensar sin decir nada.

Si la pones cerca de una ventana con cortina, te lo agradecerá levantando sus hojas por la noche, como quien cierra los brazos para descansar.

Le gusta la tierra húmeda, pero no empapada. Yo he aprendido a tocar con el dedo la tierra y esperar que esté ligeramente seca antes de regar.

Un truco de abuela: si la hoja se riza un poco o pierde color, no te asustes, sólo está pidiendo un poquito más de humedad. Un platito con agua cerca o unas piedras pequeñas o bolas de arcilla mojadas debajo de la maceta, hacen maravillas sin mojarle los pies.

Otra cosa que he aprendido observándola: le encanta que la limpien con mimo. Pasar un pañito húmedo por sus hojas es como recordarle que te importa. Y ella responde, creciendo despacito pero con gracia.

Un cuidado especial: a mí me ocurre que a veces se le ponen algunas hojas un poco pegajosas por la parte de atrás. Entonces le doy un buen baño con un spray preparado con una solución de jabón potásico y agua y vuelve a estar de maravilla.

No es la planta más fácil, pero sí una de las que más enseñan a tener paciencia, a observar, a no ir con prisas. Cuidarla es, también, cuidarme un poco a mí misma.


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